Según consta en escritos de Galeno, Hipócrates y Dioscórides, ya en la Antigüedad y en la Roma clásica existían instalaciones donde se almacenaba el hielo del invierno para refrigerar las bebidas en verano. Cuando no bastaba la producción local, se traía de las montañas. Hay tratados en los que se indica que en Mesopotamia, en el 3000 a. d. C. ya se hacía acopio de hielo.
En España fueron los árabes los que potenciaron el almacenamiento y uso de la nieve y el hielo para conservar carnes y pescados, para refrescar bebidas, fabricar helados y para usos medicinales.
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